martes, 21 de abril de 2009

El alcance del proyecto mirandino

El alcance del proyecto mirandino, como expresión de su ideal independentista para Hispanoamérica es necesario entenderlo de manera coherente con las ideas de su pensamiento y las circunstancias que caracterizan el tiempo de la ilustración, pero no como un hecho aislado, sino que es importante ubicarlo en su verdadero contexto histórico, tanto si se trata del contexto europeo, mundial, como latinoamericano, porque es en ese contexto donde se producen y tienen proyección las motivaciones, acciones y logros de la expedición mirandina.
Dentro de ese escenario, es necesario también tener en cuenta la actuación de los ingleses en el caribe, manifestada por la posesión de Trinidad, y su amenaza constante en Curazao. Condiciones históricas que favorecen y ayudan a impulsar las acciones hacia la concreción del ideario de Miranda.

A partir de este contexto reafirmamos las siguientes ideas:
1. Miranda es un hombre producto de su tiempo y de su medio. Como liberal ajustado con las ideas de la ilustración europea del siglo XVIII, es precursor del ideal independentista para Latinoamérica, cuando elabora el primer proyecto de gobierno continental en 1801, y conduce su expedición libertaria en 1806. Participa en los tres grandes acontecimientos de su época: la independencia de los EEUU, la Revolución Francesa y la emancipación de América Hispana. Incansable viajero y convencido autodidacta que hizo de la lectura y los viajes su gran lección de vida.
2. El alcance del proyecto mirandino tiene su expresión en el ideal independentista a nivel de toda Hispanoamérica. Demostrado al asumir una expedición con el apoyo de Inglaterra, pero con una conciencia clara de que la independencia sólo se lograría con la incorporación de la población de los diferentes grupos étnicos: negros, mulatos e indios, tal como lo evidencia en el “Bosquejo de gobierno provisorio“ para la América, elaborado en i801 y la proclama que lee en La Vela el 3 de agosto de 1806.
3. La acción la asume en la toma del fortín San Pedro al enfrentar a las tropas españolas. En ese momento se involucra en una situación local, pero a la vez confirma su ideario y lo simboliza en la bandera como representación de esa conciencia independentista.

4. Revalorar la identidad de un pueblo que fue escenario o lugar escogido de las acciones del Precursor, como afirmación en el tiempo y reconocimiento de un pasado que marcó hito en su acontecer histórico. Un justo y obligado homenaje al precursor y a la tierra donde hace doscientos años ondeó por vez primera la bandera tricolor de la libertad.
Lo que nos lleva a plantear algunos problemas: ¿Por qué la ciudad de Coro es el escenario o lugar escogido para la llegada de la invasión, el desembarco y la acción militar de la expedición? ¿Por qué la ciudad de Coro y no otra? ¿Cuál era la situación por la que travesaba esta ciudad a sólo diez años de haberse producido la sublevación de los esclavos negros en la sierra? ¿Cuál fue la actuación de Miranda en Coro? ¿Cuál su legado? En esta oportunidad responderemos algunos de estos interrogantes fundamentándonos en fuentes de la época y en una bibliografía especializada.

EL HOMBRE Y SU TIEMPO
Un hecho que resalta en Miranda es su condición de hispanoamericano universal, que lo coloca como un hombre excepcional que supo responder a las exigencias del momento en el cual actúo. Bien lo dice Mariano Picón
Salas, fue un hombre que “interpretó su tiempo, supo saberlo y vivirlo con intensidad”.
Sebastián Francisco Miranda Rodríguez nace en Caracas el 28 de marzo de 1750. Hasta la edad de 21 años vivió en su ciudad natal, donde presenció en 1769 la afrenta sufrida por su padre Sebastián Miranda, a quien los mantuanos caraqueños habían protestado como oficial del batallón de blancos por no pertenecer al grupo de los vecinos principales, por tener tienda abierta de mercader y estar casado con una mujer cuyo oficio era el de panadera.
Esto tal vez, sirvió para marcar el rumbo que tomará su vida desde ese momento. Como lo señala Inés Quintero (2006):
En una sociedad fuertemente jerarquizada como la caraqueña del siglo
XVIII,… el hijo mayor de la familia Miranda Rodríguez, luego del episodio que hanmhgxcnnbbía enfrentado a su padre con los principales mantuanos de la ciudad, tenía dos opciones: o se conformaba con ser valorado y considerado como el hijo de la panadera o se disponía a librarse un futuro diferente fuera de su lugar natal. (p. 12).
En 1771 sale de La Guaira con destino a Cádiz. Allí inicia el relato de su diario y se perfila como un hombre de retos impostergables que hasta su







Esta obra trata principalmente sobre un momento clave en la vida de quien fuere uno de los principales precursores de la independencia hispano americana: el caraqueño de ascendencia canaria, Francisco de Miranda. Ese momento al cual nos referimos es en el que decide desertar al ejército español, y así convertirse en prófugo de España. Esto tiene lugar mientras se encontraba en Cuba a principios de los años 1780, luego de que fuese acusado maliciosamente de traidor y contrabandista. Para estudiar las situaciones particulares que rodearon esa deserción, el autor de esta obra, Manuel Hernández González, hizo una consulta exhaustiva de los expedientes que sobre este caso se encuentran en el Archivo Histórico Nacional de Madrid.
2El trabajo está estructurado siguiendo un orden cronológico, comenzando con el relato del ascenso en la escala militar de Bernardo de Gálvez (principal responsable de las acusaciones en contra de Miranda y de su protector, el Capitán General de Cuba, Juan Manuel de Cajigal), y las redes de poder que su familia había establecido desde el Consejo de Indias. Sigue con los primeros años en el ejército español de Miranda, desde su salida de Venezuela hasta su encuentro con Cajigal, quien le nombra su edecán. Esto le lleva a Cuba y también a participar en las campañas de Pansacola y Bahamas, pero también a entrometerse en el camino del referido Gálvez. El trabajo se competa con varias relaciones detalladas sobre los pormenores de los juicios que se abrieran a ambos personajes, hasta la tardía absolución de Cajigal y Miranda en 1799.
3Es durante el tiempo que Miranda permaneció en esa isla caribeña que se producen las situaciones que le llevaron a tomar la decisión de abandonar el ejército hispano. Según lo que muestra el autor, todo habría sido responsabilidad del referido Gálvez, quien, en connivencia con su tío, José de Gálvez (para aquel entonces presidente del Consejo de Indias), habría actuado en pos de “…eliminar dos adversario en la promoción militar…” (p.63). Las razones para mostrar una actitud semejante ante esos dos personajes, habrían sido inicialmente emotivas: por la molestia que sintiera aquél por el buen trato que habría dado Cajigal al Mayor Campbell, jefe de las fuerzas inglesas rendidas tras la campaña de Pensacola en 1780; sensación que se incrementará por la envidia que sintiera por la victoria de Cajigal y el buen desempeño de Miranda en la campaña contra los ingleses en la isla de Providencia (Islas Bahamas) en 1782.
4Cuando se precipitan los acontecimientos tras la llegada de las órdenes de apresamiento de Miranda en 1783, la imposibilidad de ser juzgado justamente es lo que habría forzado al venezolano a desertar. Seguidamente se dirigió a Filadelfia con cartas de recomendación de Cajigal, quien prefirió permanecer en territorio hispano y afrontar un juicio para limpiar su honor. Ello le costó quince años de prisión, pues nunca pudo defenderse hasta que la red de influencia de los Gálvez no comenzó a disiparse, a mediados de los años 1790.
5Es precisamente por haber aportado nuevas luces sobre la maquinación en contra de Miranda y Cajigal por parte de Bernardo de Gálvez, donde este trabajo muestra sus principales bondades. Empero, tomando en cuenta que Miranda es un personaje histórico sobre el cual se ha escrito tanto, echamos en falta a lo largo del mismo mayor crítica historiográfica, así como una reflexión final que en un sentido prospectivo redondease el problema histórico estudiado, aclarando de esta forma el importante legado hi

Discurso en la sesión solemne en homenaje a la Constitución de 1811

Discurso en la sesión solemne en homenaje a la Constitución de 1811

Aristóbulo Istúriz
Lunes, 31 de enero de 2000

Nosotros, un grupo de hombres y mujeres venidos desde los distintos rincones del país, designados por la voluntad del pueblo, quien nos eligió hace menos de un año para conformar la Asamblea Nacional Constituyente, con el fin supremo de Refundar la República y para lo cual se nos dio el mandato de crear las bases jurídicas para una nueva República democrática, social y participativa, así como para reestructurar el Estado, sus poderes públicos y las instituciones políticas que lo conforman, hacemos un alto en las labores diarias, cuando estamos casi por culminar la misión encomendada por nuestro pueblo, para, convocados como estamos hoy en Sesión Plenaria, rendir un homenaje al Constituyente de Venezuela y a la Constitución de 1811 que dio vida a la República.
Es decir, quienes hemos tenido el honor de contribuir desde esta ANC, en un proceso inédito, pues estamos logrando en democracia, en paz y sin violencia profundizar la ruptura con el anterior régimen y dar inicio a un proceso de refundación de la patria, lo menos que podemos hacer antes de rendir cuentas al país de las tareas cumplidas, es reconocer la obra y el inmenso esfuerzo de los hombres creadores de esta República, valorando desde acá, en la misma ciudad de Caracas, pero en estos momentos, cuando transcurren los primeros días del año 2000, los hechos ocurridos en 1810, los cuales nos conducen en 1811 al Constituyente de Venezuela, como lo denominó Arístides Rojas, dando como frutos de la sesión del 5 de julio, donde se firma el acta de nuestra independencia, nuestra primera Constitución, la de 1811 y con ella la fundación de la República.
Es ésta la razón por la cual, quienes pretendemos protagonizar un proceso de Refundación de la Patria, dotándola de una nueva Constitución y de sólidas instituciones políticas que superen los vicios, la podredumbre y la corrupción en que han incurrido éstas, poniendo en peligro la existencia misma de la república, que respondan a las demandas de los tiempos que nos ha tocado vivir y pensando en los años que vendrán, estamos en la obligación moral, patriótica, bolivariana y revolucionaria de penetrar en nuestra historia para reencontrarnos con los fundadores de la República y desde las barras de ese Congreso en 1811, como lo hacían los integrantes de la llamada Sociedad Patriótica o un caraqueño de esa época, compartir las ideas apasionadas que aquellos hombres exponían, con relación a la emancipación de Venezuela.
Basta recordar la célebre sesión del 3 de julio, donde Francisco de Miranda (Provincia de Barcelona), Fernando de Peñalver, (Diputado de Valencia), Fernando Toro (Diputado de Caracas) José Angel Alamo (diputado de Barquisimeto) hablaban de la idea de independencia contra el DR. Manuel V. Maya, quien la combatía. Fue duro el camino que condujo al 5 de julio, hubo marchas y contramarchas, aun instalado y funcionando el Congreso, en el propio seno de la Constituyente de 1811; para que diera su fruto fue clave la participación activa y decidida de liderazgos como el de Miranda, o la presión desde afuera de gente organizada en la Sociedad Patriótica y definidos independentistas como el Libertador Simón Bolívar. De allí a la Constitución de 1811; ésta, no será suficiente, el camino será larga hasta alcanzar la independencia.
La lucha por la emancipación política no la resuelve una Constitución, fue necesario una guerra... he aquí una lección histórica... En política no basta tener la razón, hay que tener la fuerza que le dé viabilidad, que la haga posible. La razón y la fuerza son indispensables para el avance de cualquier proyecto político revolucionario.
Penetrar en la historia es una obligación, no para recreamos, sino para encontrar nuestra identidad, nuestras raíces,, el conocimiento del pasado nos prepara para acertar en la interpretación del presente, de lo que hoy nos ocurre y así estaremos en mejores condiciones para construir el porvenir.
Con el Constituyente de Venezuela y la Constitución de 1811 nació la República, nuestra Primera República, después de muchos intentos de ruptura con el Antiguo régimen Colonial Español que condujeron a los sucesos del 19 de abril de 1810. Gloria a los José Leonardo Chirinos, a los Gual y España, a Miranda y otros precursores de nuestra independencia; pero sobre todo Gloria al Bravo Pueblo de Caracas, que en la calle y en Cabildo, dejó para siempre grabado con su ejemplo, una lección : el papel protagónico que debe jugar el pueblo en todo proceso de cambio revolucionario.
La ruptura con el yugo español puso fin a una etapa histórica y nos obliga a una transición, a enterrar la situación colonial, por una parte, y por la otra nos conduce a la necesidad de asumir el reto de Fundar la República. Había que realizar la tarea de construir las Virtudes Republicanas para una nueva nación libre, soberana e independiente después de 300 años de opresión y colonialismo.
No sería una tarea fácil la de crear la República y con ella la unidad político-territorial de las provincias que la conformaban, cuando todavía algunas de ellas permanecían en manos enemigas; crear las bases jurídicas para una República naciente, emergiendo del colonialismo sin experiencias republicanas, crear instituciones políticas sólidas cuando aún pervivían las instituciones coloniales. Cómo provocar un cambio cultural en aquellos hombres y mujeres, si gran parte de ellos se asumían todavía súbditos del Gobierno Español, como lo revela de manera clara el debate y la confrontación en el seno del Constituyente de 1811, al revisar la historia.
¿Cómo fundar una República? Si ésta no es otra cosa que un territorio delimitado, poblado o habitado por hombres y mujeres, los cuales requieren dotarse o darse unas instituciones políticas y un conjunto de normas que regulen las relaciones entre ellos, para de manera libre y soberana procurar la felicidad del colectivo de los ciudadanos. Había que hacer una revolución y ésta fue la Revolución de Independencia, es por ello que la República no nace con las tentativas revolucionarias preindependentistas, ni con los sucesos del 19 de abril, ni nace el 5 de julio con la Firma del Acta de Independencia, por ello el carácter efímero de la Constitución de 1811 y de la Primera República.
Estamos, no frente a hechos puntuales y aislados; sino ante un proceso histórico que comprende sucesivos hechos, con altibajos, con enfrentamientos, derramamiento de sangre, guerra, devastación, momentos épicos, triunfos y derrotas, éxitos y frustraciones. Sólo la tenacidad producto de la convicción patriótica, y la constancia dada por la claridad de objetivos harían posible el proyecto independentista.
Como lo señala Arístides Rojas, en su trabajo sobre El constituyente de Venezuela y el cuadro de Martín Tovar y Tovar que representa el 5 de julio, al hacer una crónica sobre esta obra pictórica nos dice: "En la sesión que representa el artista ha cesado todo debate, y los diputados identificados en opiniones sellan con su firma el Acta del 5 de julio. Esta sesión es resultado de trabajos precedentes, de discusiones razonadas, en las cuales ha descollado un pensamiento, una necesidad política: la emancipación de un pueblo. Por eso el cuadro de Tovar sintetiza una época, con sus aspiraciones, verdades y errores, martirios y triunfos ". (FIN DE LA CITA)
Como han podido observar me he referido inicialmente al Acta de Independencia antes de hacer algunos comentarios con relación a la Constitución y ha sido así por dos razones: Una, porque no es posible hablar de la Constitución sin mencionar la labor del Constituyente que la origina, y en segundo lugar porque como lo leí alguna vez en un trabajo sobre las constituciones de Venezuela publicado por la Fundación Polar; "el Acta de Independencia normalmente no se le calificaría como una constitución", sin embargo, señalaba el autor, "en puridad de teoría sí lo es, pues es la que nos constituye como un pueblo independiente, es nuestra voluntad y decisión política original como pueblo, manifestada aun antes de que la independencia fuera realidad, y como tal decisión es el fundamento de todas las otras constituciones que la presuponen como base de toda normativa.”
La Constitución Federal para los Estados Unidos de Venezuela
La Constitución de 1811
Declarada la independencia, el congreso se ocupa de establecer la Capital de la Confederación y elaborar la constitución que debía regir el nuevo Estado, tarea que le ocupa desde el 20 de julio al el 21 de diciembre, fecha en la cual se sanciona. Esta Constitución no entraría en vigencia hasta no ser aprobada por las provincias, de allí que fue necesario la aprobación de un reglamento especial para elegir al nuevo Poder Ejecutivo Provisional. Las legislaturas y gobiernos provinciales, por votación, eligen en marzo a Fernando Toro, Francisco Javier Ustáriz y Francisco Espejo para formar el Ejecutivo como principales, y a Juan Germán Roscio, Cristóbal Mendoza y Antonio Nicolás Briceño como suplentes.
A juicio de Guillermo Morón "la Constitución de 1811 modifica sustancialmente el devenir histórico de lo que había sido la Venezuela, no solamente porque transforme la raíz monárquica en procedimientos republicanos, sino porque varía la tradición y saca de cauce en consecuencia, la formación orgánica del pueblo venezolano. De allí su carácter revolucionario".
"El congreso que estableció la Constitución la llamó desde un principio federal, y al Estado Venezolano, Confederación de Estados de Venezuela. Esto significa que cada provincia (o estado) permanecía independiente para su gobierno interno y el lazo que les ataba a la Confederación estaba expresado Constitucionalmente".
La escogencia del sistema federal fue común a muchos de los nuevos Estados Americanos (Argentina, Brasil, México, Federación Centroamericana). "Es evidente la influencia del modelo norteamericano (1787), único vigente para la época y con inmenso prestigio por sus éxitos", no obstante a las razones históricas que se aducen al asumir tal sistema.
Las bases del pacto federativo se expresan en "hacer efectiva la mutua garantía y seguridad que se prestan entre sí los estados, para conservar su libertad civil, su independencia política y su culto religioso, es la primera y la más sagrada de las facultades de la Confederación en quien reside exclusivamente la representación nacional", de allí las competencias que se le asignan (las relaciones extranjeras, la defensa común y general de los Estados Confederados, mantener la paz pública... el comercio exterior... establecer las leyes de la unión, etcétera.
La Constitución contempla la separación clásica de los tres poderes, esto junto al lenguaje humanitario expresa la influencia de las ideas políticas francesas. Asume un poder Legislativo Bicameral (Cámara de Representantes y Cámara del Senado); pero las provincias no tienen en el senado igual representación sino que se eligen como los representantes a partir de la población de cada una de las provincias, pero con una base mayor que le sirve de base a aquellos. La elección de Senadores y Representantes es de segundo grado. El sistema electoral es censitario, estableciendo limitaciones, tanto del derecho a elegir como a ser elegido, según condiciones económicas.
El Estado asumió la religión católica, apostólica y romana como la única y exclusiva de los habitantes de Venezuela.
El poder Ejecutivo es colectivo, ejercido por tres personas.
Hace declaración solemne de los Derechos del Hombre, resumiéndolos en la libertad, igualdad, propiedad y seguridad, asumiendo la doctrina y la ideología de lo que se ha dado por llamar después el Estado Democrático liberal burgués de derecho.
El Sistema Judicial está representado en una Corte Superior de Justicia, residente en la Ciudad Federal, y los demás tribunales subalternos y juzgados inferiores.
Son estas algunas de las características contenidas en nuestra primera Constitución y que perfilan el modelo de estado concebido por aquellos compatriotas que conformaban la Constituyente de 1811.
Como todos sabemos la primera República tuvo un carácter efímero y con ella la Constitución de 1811.
Las causas pueden ser varias:
La falta de virtudes Republicanas,
El peso de un régimen federal aplicado en una República naciente,
La aplicación de experiencias exitosas en latitudes y realidades distintas,
Críticas señaladas por el Libertador a la aplicación del Gobierno Federal en una República naciente.
Críticas al Concepto del Gobierno Federal, expresadas por El Libertador en Exposición dirigida al Congreso de la Nueva Granada
Cuando el Congreso Federal se propuso por algunos genios turbulentos, ansiosos de dominar en sus ciudades y provincias, la división de la Caracas en pequeños Estados que debilitase más y más el gobierno Federal que por sí mismo no es fuerte... (538)
El más consecuente error que cometió Venezuela, al presentarse en el terreno político fue, sin contradicción, la fatal adopción que hizo del sistema tolerante: sistema improbado como débil e ineficaz por todo el mundo sensato, y tenazmente sostenido hasta los últimos períodos por una ceguedad sin ejemplo...
Los códigos que consultaban nuestros magistrados no eran los que podían enseñarles las ciencias prácticas del gobierno, sino los que han formado ciertos buenos visionarios, que imaginándose repúblicas aéreas, han procurado alcanzar la perfección política, presuponiendo la perfectibilidad del linaje humano. Por manera que tuvimos filósofos por jefes; filantropía por legislación, dialéctica por táctica y sofistas por soldados. Con semejante subversión de principios y de cosas, el orden social se resintió extremadamente conmovido, y desde luego corrió el Estado a pasos agigantados a una disolución universal que bien pronto se vio realizada...
... Pero lo que debilitó más al gobierno de Venezuela fue la forma federal que adoptó, siguiendo las máximas exageradas de los derechos del hombre, que autorizándolo par que se rija por sí mismo, rompe los pactos sociales y constituye a las naciones en anarquía. Tal era el verdadero estado de la Confederación. Cada provincia se gobernaba independientemente, y a ejemplo de éstas, cada ciudad pretendía igualar facultades, alegando la práctica de aquellas, y la teoría de que todos los hombres y todos los pueblos, gozan de la prerrogativa de instituir a su antojo el gobierno que les acomoda.
El sistema federal, bien que sea el más perfecto y más capaz de proporcionar la felicidad humana en sociedad es, no obstante, el más opuesto a los intereses de nuestros nacientes estados, generalmente hablando, todavía nuestros conciudadanos no se hallan en aptitud de ejercer por sí mismos y ampliamente sus derechos, porque carecen de las virtudes que no se adquieren en los gobiernos absolutos, en donde se desconocen los derechos y los deberes del ciudadano.
Por otra parte, ¿qué país del mundo, por morigerado y republicano que sea, podrá, en medio de las facciones intestinas y de una guerra exterior, regirse por un gobierno tan complicado y débil como el federal? No, no es posible conservarlo en el túmulo de los combates y los partidos.
Es preciso que el gobierno se identifique, por decirlo así, al carácter de las circunstancias, de los tiempos y de los hombres que lo rodean. Si estos son prósperos y serenos, él debe ser dulce y protector; pero si son calamitosos y turbulentos, él debe mostrarse terrible y armarse de una firmeza igual a los peligros sin atender a la ley ni a constituciones, ínterin se restablecen la felicidad y la paz.
Colegas Constituyentes, compatriotas todos.
En este reencuentro con nuestra historia, que es decir con nosotros mismos en la oportunidad de homenajear nuestra primera Constitución hemos hecho un vuelo rasante sobre un proceso Constituyente cuyos protagonistas asumieron la responsabilidad de fundar la República en un contexto histórico donde la decadencia convirtió al sistema colonial en antiguo régimen, donde la reacción de los hombres de espíritu libertario se expresó en diversas formas antes de producirse la ruptura, allí actuó el pueblo para generarla y aparecieron los hombres, los patriotas para asumir el reto fundacional. Fue ese el papel del Constituyente de 1811, su obra: el Acta de Independencia firmada el 5 de julio y nuestra primera Constitución sancionada el 21 de diciembre. Así nació la primera República, y aun cuando fue efímera y de corta vida, nació la República.
Hoy nos ha correspondido a esta generación de venezolanos vivir este proceso de cambio de una República a otra cuando se ha producido un proceso de ruptura con el pasado, nos encontramos en medio de una profunda crisis que caracteriza todo momento de transición y ante la hermosa oportunidad de crear una nueva República y de instaurar un nuevo modelo de sociedad a la imagen y semejanza de los sueños de todos los hombres y las mujeres que amamos esta patria.
Hemos asumido con entusiasmo este reto que hoy transitamos intensamente.
El antiguo régimen político expresado en el pacto de puntofijo quedó atrás, con él la cuarta República y el modelo bipartidista que imperó por tantos años, hoy hemos dotado al país de unas nuevas bases jurídicas y de un cambio en las estructuras políticas que servirán de base para la V República que estamos obligados a refundar.
Culmino, llamando a todos los hombres y mujeres del país a reafirmar la esperanza y a unir esfuerzos junto a todo nuestro pueblo para hacer realidad la República Bolivariana de Venezuela, democrática, social, participativa y donde el pueblo juegue un papel protagonico.

DECLARACIÓN DE LOS DERECHOSDEL HOMBRE Y DEL CIUDADANO (1789)

DECLARACIÓN DE LOS DERECHOSDEL HOMBRE Y DEL CIUDADANO (1789)

La Declaración de los derechos del hombre y el del ciudadano de 1789, inspirada en la declaración de independencia estadounidense de 1776 y en el espíritu filosófico del siglo XVIII, marca el fin del Antiguo Régimen y el principio de una nueva era.

Historia
La Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano es, junto con los decretos del 4 y el 11 de agosto de 1789 sobre la supresión de los derechos feudales, uno de los textos fundamentales votados por la Asamblea nacional constituyente formada tras la reunión de los Estados Generales durante la Revolución Francesa.
El principio de base de la Declaración fue adoptado antes del 14 de julio de 1789 y dio lugar a la elaboración de numerosos proyectos. Tras largos debates, los diputados votaron el texto final el día 26 de agosto.
En la declaración se definen los derechos "naturales e imprescriptibles" como la libertad, la propiedad, la seguridad, la resistencia a la opresión. Asimismo, reconoce la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y la justicia. Por último, afirma el principio de la separación de poderes.
El Rey Luis XVI la ratificó el 5 de octubre, bajo la presión de la Asamblea y el pueblo, que había acudido a Versalles. Sirvió de preámbulo a la primera constitución de la Revolución Francesa, aprobada en 1791.
La Declaración de 1789 inspirará, en el siglo XIX, textos similares en numerosos países de Europa y América Latina. La tradición revolucionaria francesa está también presente en la Convención Europea de Derechos Humanos firmada en Roma el 4 de noviembre de 1950.
Texto
Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano (26 de agosto de 1789)
Los representantes del pueblo francés, constituidos en Asamblea nacional, considerando que la ignorancia, el olvido o el menosprecio de los derechos del hombre son las únicas causas de las calamidades públicas y de la corrupción de los gobiernos, han resuelto exponer, en una declaración solemne, los derechos naturales, inalienables y sagrados del hombre, a fin de que esta declaración, constantemente presente para todos los miembros del cuerpo social, les recuerde sin cesar sus derechos y sus deberes; a fin de que los actos del poder legislativo y del poder ejecutivo, al poder cotejarse a cada instante con la finalidad de toda institución política, sean más respetados y para que las reclamaciones de los ciudadanos, en adelante fundadas en principios simples e indiscutibles, redunden siempre en beneficio del mantenimiento de la Constitución y de la felicidad de todos.
En consecuencia, la Asamblea nacional reconoce y declara, en presencia del Ser Supremo y bajo sus auspicios, los siguientes derechos del hombre y del ciudadano:
Artículo primero.- Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales sólo pueden fundarse en la utilidad común.
Artículo 2.- La finalidad de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. Tales derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.
Artículo 3.- El principio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación. Ningún cuerpo, ningún individuo, pueden ejercer una autoridad que no emane expresamente de ella.
Artículo 4.- La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no perjudique a otro: por eso, el ejercicio de los derechos naturales de cada hombre no tiene otros límites que los que garantizan a los demás miembros de la sociedad el goce de estos mismos derechos. Tales límites sólo pueden ser determinados por la ley.
Artículo 5.- La ley sólo tiene derecho a prohibir los actos perjudiciales para la sociedad. Nada que no esté prohibido por la ley puede ser impedido, y nadie puede ser constreñido a hacer algo que ésta no ordene.
Artículo 6.- La ley es la expresión de la voluntad general. Todos los ciudadanos tienen derecho a contribuir a su elaboración, personalmente o por medio de sus representantes. Debe ser la misma para todos, ya sea que proteja o que sancione. Como todos los ciudadanos son iguales ante ella, todos son igualmente admisibles en toda dignidad, cargo o empleo públicos, según sus capacidades y sin otra distinción que la de sus virtudes y sus talentos.
Artículo 7.- Ningún hombre puede ser acusado, arrestado o detenido, como no sea en los casos determinados por la ley y con arreglo a las formas que ésta ha prescrito. Quienes soliciten, cursen, ejecuten o hagan ejecutar órdenes arbitrarias deberán ser castigados; pero todo ciudadano convocado o aprehendido en virtud de la ley debe obedecer de inmediato; es culpable si opone resistencia.
Artículo 8.- La ley sólo debe establecer penas estricta y evidentemente necesarias, y nadie puede ser castigado sino en virtud de una ley establecida y promulgada con anterioridad al delito, y aplicada legalmente.
Artículo 9.- Puesto que todo hombre se presume inocente mientras no sea declarado culpable, si se juzga indispensable detenerlo, todo rigor que no sea necesario para apoderarse de su persona debe ser severamente reprimido por la ley.
Artículo 10.- Nadie debe ser incomodado por sus opiniones, inclusive religiosas, a condición de que su manifestación no perturbe el orden público establecido por la ley.
Artículo 11.- La libre comunicación de pensamientos y de opiniones es uno de los derechos más preciosos del hombre; en consecuencia, todo ciudadano puede hablar, escribir e imprimir libremente, a trueque de responder del abuso de esta libertad en los casos determinados por la ley.
Artículo 12.- La garantía de los derechos del hombre y del ciudadano necesita de una fuerza pública; por lo tanto, esta fuerza ha sido instituida en beneficio de todos, y no para el provecho particular de aquellos a quienes ha sido encomendada.
Artículo 13.- Para el mantenimiento de la fuerza pública y para los gastos de administración, resulta indispensable una contribución común; ésta debe repartirse equitativamente entre los ciudadanos, proporcionalmente a su capacidad.
Artículo 14.- Los ciudadanos tienen el derecho de comprobar, por sí mismos o a través de sus representantes, la necesidad de la contribución pública, de aceptarla libremente, de vigilar su empleo y de determinar su prorrata, su base, su recaudación y su duración.
Artículo 15.- La sociedad tiene derecho a pedir cuentas de su gestión a todo agente público.
Artículo 16.- Toda sociedad en la cual no esté establecida la garantía de los derechos, ni determinada la separación de los poderes, carece de Constitución.
Artículo 17.- Siendo la propiedad un derecho inviolable y sagrado, nadie puede ser privado de ella, salvo cuando la necesidad pública, legalmente comprobada, lo exija de modo evidente, y a condición de una justa y previa indemnización.

Consecuencias del Descubrimiento

Consecuencias del Descubrimiento

La conquista y colonización de los pueblos de América y sus implicaciones devastadoras para la población aborigen de América fueron las consecuencias inmediatas de este trascendental acontecimiento.

Principales características de la conquista

Inicios: A principio del siglo XVI, cuando solo las islas del caribe pertenecían a España, se organizaron desde allí las expediciones de conquista. Fueron iniciativa de personas particulares financiadas por comerciantes y banqueros. Los conquistadores debían obtener la autorización de los reyes para reclutar un ejército y conquistar un territorio determinado.
Pero a fines del siglo XV la Corona de Castilla aprueba el proyecto colombino de navegación del Océano Atlántico hacia el Occidente como parte de la expansión en que se encontraba empeñada España y que incluía la búsqueda de oro y especies y de una ruta hacia las Indias Orientales. Las primeras tierras descubiertas fueron las de las Antillas y confundidas por Colón con tierras asiáticas. A pesar de esta confusión geográfica que se mantuvo hasta la primera década del siglo XVI, las Antillas fueron integradas como parte de los territorios que constituían el área de explotación europea de fines del siglo XV.
El sometimiento de la población aborigen de la región del caribe se inicio en 1493 y se prolongo hasta 1520. Marcó los países que comprenden las antillas mayores y las costas del ismo de Panamá.
La primera fundación en las Antillas fue la ciudad de Santo Domingo, que se convirtió en el núcleo de la primitiva ocupación española de América organizándose como factoría comercial bajo la administración colombina. Conflictos originados por la lucha de intereses privados y estatales promovieron el reemplazo de Colón y la transformación de la factoría en colonia bajo la administración posterior. La experiencia de colonización en Santo Domingo, del mismo modo que la realizada anteriormente por España a mediados del siglo XV en las Canarias, resultó el primer ensayo de conquista y colonización española en América. Allí surgieron los puntos de partida de la administración colonial (cabildos, audiencias) que más tarde serían trasladadas al continente.
Además de desintegrarse los sistemas políticos y económicos que existían, los indígenas sufrieron una perdida del sentido de sus vidas y de la existencia de sus comunidades. En medio de ese desmoronamiento se introdujeron las bases de la cultura española. Hoy, después de 500 años de interactuar somos un verdadero nuevo mundo, una nueva realidad. Nuestro continente es culturalmente mestizo y en eso radica su enorme variedad y riqueza.

La colonización del continente americano se inició en el año 1493 y se extendió hasta que los diversos pueblos americanos alcanzaron su independencia.
La colonización se inició en la isla Española, la que sirvió de centro de aprovisionamiento, organización y punto de partida de las expediciones de conquista y colonización de otras tierras americanas.
Los colonizadores, en principio, fijaron su atención en los territorios del área del caribe. Después de la española, le siguió Puerto Rico, Cuba y luego tierra firme.
España conquisto y colonizo desde México, bajando por Centroamérica, tanto continental como insular y siguiendo. Todo el bloque de América del sur, a excepción de brasil y algunas islas del área del caribe.
Los primitivos habitantes del continente americano, principalmente los del área del caribe, fueron tan rápidamente exterminado que el número de los que pudieron llegar vivos a lo largo del siglo XVI fue infinitamente pequeño como para que al unirse al español o negro tuviese alguna significación étnica. Sin embargo, con la llegada de los negros africanos al continente, se inicia un proceso acelerado mulataje.

Es importante destacar que el mulataje y el mestizaje de los pueblos americanos han contribuido a reducir los odiosos prejuicios raciales al crear un abanico de colores y costumbre, que nos hace hoy muy parecidos.
El mestizaje y el mulataje crea una simbiosis no solo racial, sino también cultural, los que nos hace plurales y abiertos.
LA CONQUISTA ESPIRITUAL
La conquista espiritual se refiere al proceso del cristianización de la población indígena americana en el siglo XVI mediante la evangelización o enseñanza de la religión católica. Los encargados de llevar a cabo esta labor, unas veces por convencimiento y otras por la fuerza, fueron los misioneros de distintas órdenes religiosas (franciscanos, dominicos, jesuitas, agustinos, carmelitas), algunos de los cuales acompañaron a los conquistadores desde las primeras incursiones. Además de cristianizar a los indígenas, los misioneros le trasmitían la cultura occidental, es decir, las costumbres, lenguajes y forma de trabajos europeas.
LA COLONIZACION ESPAÑOLA EN AMERICA
Durante el proceso de colonización cada una de las metrópolis colonizadoras implanto nuevas formas de vida. Las actividades económicas, la religión y las condiciones políticas cambiaron para los pueblos americanos. La vida en la colonia se centralizo en los intereses económicos de la colonizadora, cuya finalidad principal fue acumular riquezas para la madre patria y para si misma.
La administración de las colonias españolas, portuguesas y francesas reflejo, a través del siglo XVI, las costumbres y la forma de vida de las monarquías mas centralizadas de Europa. La organización política y administrativa, también, fue una copia de las instituciones prevalecientes en estos paises.claro esta sufriendo los cambios y las adaptaciones necesarias para obtener los resultados deseados.
El móvil principal de la colonización europea fue la extracción de riquezas naturales a través de la minería y la agricultura fundamentalmente.
Los españoles impusieron formas de obtención riquezas a través de la explotación organizada de la mano de obra indígena. Unas de las formas de imposición de trabajo a las comunidades indígenas fue por medio del sistema de encomienda, una especie de sistema feudal implantado en las colonias españolas de América, en donde encomendero era el señor que protegía, cristianizaba y gozaba del trabajo casi gratuito de una comunidad indígena.
Otros sistemas de explotación indígena fue la mita (turno en quechua), que se uso en Perú. Esta consistía en la obligación que cada población indígena tenía de enviar a las empresas españolas (minas, plantaciones agrícolas, obras públicas) un número determinado de trabajadores durante una temporada del año.
La esclavitud de negros africanos fue otra forma de explotación colonial, institucionalizada después de que la corona española la iglesia prohibiera la explotación de los indígenas debido al rápido descenso de su población.
Terminada la conquista del vasto territorio americano, era necesario establecer la forma como serian administradas las tierras conquistadas.
Los reyes de España, conocedores de que era una tarea difícil, decidieron establecer dos grupos de organismos. Uno que funcionara en España; y otro, en las colonias.
Los organismos que funcionaban en España estaban presididos por el propio rey, y era los siguientes:
La casa de contratación
Este organismo controlaba toda la actividad comercial entre España y los territorios conquistados. Todos los buques que salían para América debían obtener la aprobación de este organismo en lo que se refería a pasajeros y tipos de mercancía que trasportaban.
De la de s misma manera, todo barco procedente de América vía entregar los metales y mercancía que trajera.
Este organismo también tenía la responsabilidad el sistema de correos y la seguridad de las embarcaciones entre España y las colonias.
Su sede fue en la ciudad de Sevilla.
El consejo de indias
Este organismo jugo un papel muy importante en la organización de las colonias en América.
Era el más alto organismo de dirección en asuntos referentes a la organización y administración de colonias.
Proponían las personas que debían realizar las funciones de gobernadores, virreyes y otros cargos importantes. Estas propuestas debían ser aprobadas por los reyes.
El consejo de indias también presentaba a la consideración de los reyes los proyectos de leyes (cedulas reales) que debían ser observadas en las colonias y emitían los juicios decisivos de los conflictos originados entre funcionarios de la colonias.
La colonización inglesa en América
LA ECONOMIA DE LAS COLONIAS ESPAÑOLAS
La economía de las colonias americanas se baso en minería del oro y la plata, sobre todo en el norte de México y en Potosí (Bolivia), la agricultura y la ganadería, trabajada por indígena o por esclavos negros traídos de África.
El comercio con América era un monopolio real que se efectuaba a través de las flotas de indias, que zarpaban anualmente con protección militar.
En 1543, se creo una flota de barco para proteger los cargamentos de oro y piedras preciosas que se enviaban a España desde América. El comercio se realizaba a través de unos puercos designados por la corona, lo que dio origen a un estricto sistema mercantilista en todo el imperio. El monopolio comercial de los puertos de Sevilla y Cádiz, en la península, y de Veracruz y puerto bello, en América, regulo la actividad comercial indiana.
El idioma y las costumbres
El castellano, como lengua oficial, jugo un papel unificador en la sociedad colonial. Por este motivo, después de la conquista se prohibió que los indígenas y los negros hablaran en sus propias lenguas, por lo cual debieron aprender el castellano. Algo similar ocurrió con la costumbre y formas de vestir. Era importante homogeneizar los comportamientos para que la sociedad se unificara.
Hábitos alimenticios
De Europa a América se trasladaron todo tipo de formas de vida, desde bacterias y virus que producían enfermedades, hasta plantas cultivadas y animales domesticos.la migración de colonos dependió en gran medida de su habilidad para europeizar la flora y fauna del nuevo continente. Las islas caribeñas fueron la base casi perfecta en América para los horticultores europeos. Aunque allí el trigo, las uvas y los olivos fracasaron, muchos otros cultivos como coliflores, coles, rabanitos, lechugas, melones, cítricos, manzanas y plátanos prosperaron. Ademas los españoles produjeron trigo en casi en todas las regiones colonizadas donde el clima lo permitió. Sin embargo, los antiguos pobladores americanos no cambiaron radicalmente su dieta por la influencia de cultivos de origen europeo.en cambio, hubo una entusiasta aceptación del ganado y otra animales domésticos. Los indígenas recibieron las vacas, burros, cabras, caballos, buelles, ovejas, gansos, cerdo y otras especies como recurso valioso para su dieta alimenticia, y para obtener de ellos vestimenta o utilizarlos como medio de transporte.
EL TRABAJO INDIGENA
A partir de la llegada de los europeos a América, las condiciones de vida de los indígenas americanos se deterioraron notablemente. Fueron obligados a realizar trabajos muy duros; se les quitaron sus tierras (algunos pueblos fueron trasladados por la fuerza a otros lugares); ya no pudieron trabajar en comunidad para asegurar la subsistencia de todo el grupo. La mortalidad aumento por este deterioro general de las condiciones de vida y porque muchos fueron exterminados murieron debido a epidemias de enfermedades introducidas por los europeos, como la viruela.
Los que sobrevivieron y sus descendientes se fueron incorporando de diversas maneras a las nuevas sociedades americanas, y en la mayoría de las veces realizando trabajo poco calificados, en situación precaria y con baja remuneración. Desde entonces, la mayoría de los descendientes de los aborígenes han vivido en condiciones de pobreza en áreas rurales (como por ejemplo en Colombia, Guatemala, México, Perú, Paraguay, Ecuador o Bolivia) o en reservas (este tipo de asentamientos se ha organizado sobre todo en los países anglosajones). Hoy es cada vez mayor la cantidad de aborígenes que viven en ciudades. Su objetivo es encontrar trabajo y mejorar sus ingresos; pero en la ciudad es mas difícil mantener las propias costumbres y valores culturales. Por otra parte se han desarrollado distintos movimientos y organizaciones que procuran reivindicar sus derechos y sus culturaza algunos gobiernos se han preocupado por mejorar las condiones de vida de la población aborigen y por reconocer algunos derechos, como el de aprender en las escuelas en su propia lengua además de hacerlo en la lengua oficial.

Al cabo de 500 años de situación de minusvalía, la parte de la población indígena que ha logrado sobrevivir sin ser totalmente asimilada por la sociedad dominante, sigue arrastrando problemas en gran medida similares a los que se presentan en los primeros momentos de la Conquista y la colonización. Si bien pueden registrarse mejorías parciales y sectoriales, la problemática en su conjunto continúa vigente, y en ocasiones se ha agravado por el surgimiento de factores negativos propios del mundo contemporáneo. Sea como fuere, la profecía colonial y positivista de que la población indigena -con sus lenguas y culturas distintas- sería sencillamente borrada del mapa, no se ha cunplido ni podrá cumplirse.Obviamente, algunas comunidades yetnias muy pequeñas corren el peligro de desaparecer, incluso por motivos tales como extinción biológica o aculturación compulsiva. Esto ha sucedido muchas veces, tanto en el pasado colonial como en el más reciente. Pero la resistencia secular, unida a las nuevas políticas más respetuosas hacia la identidad del indio y a los esfuerzos organizativos cada vez más exitosos en el seno de las etnias, les brinda ahora un amplio margen de supervivencia no sólo biológica sino también cultural; tal afirmación es válida para la mayoría de los pueblos aborígenes que no se hallan en un peligro inminente de desintegración.

Fundamentos de Gestión Pública Participativa

Módulo: Fundamentos de Gestión Pública Participativa

Sección T – 3

Alumna: Petra Alfaro M.


Causas de la pérdida de la Primera República

Hechos:

1810: 19 de abril, el Gobernador y Capitán General Emparan es depuesto y una Junta asume el poder (“Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII”). Primer paso hacia la independencia. Juntas similares se forman en Cumaná, Barcelona, Isla de Margarita, Barinas, Trujillo y Mérida.
1811: 2 de marzo, se forma en Caracas el Congreso Constituyente de Venezuela.
1811: 5 de julio, el Congreso proclama la independencia de Venezuela. El 21 de diciembre es promulgada la Constitución Federal.
1812: en 26 de marzo un terremoto destruye a Caracas, La Guaira, San Felipe, Barquisimeto, Mérida. Domingo de Monteverde, Jefe Español, inicia marcha victoriosa hacia Caracas.
1812: 4 de abril el Congreso concedió facultades extraordinarias al Poder Ejecutivo y el 23 de abril se le confirió a Miranda, nombramiento de Generalísimo y el poder que se ha llamado su Dictadura.
1812: 06 de julio cae la Plaza de Puerto Cabello bajo el mando de Bolívar. Miranda capitula ante Monteverde el 24 de julio. Se pierde la Primera República.
1812: 15 de diciembre, Bolívar firma en Cartagena de Indias, el Manifiesto de Cartagena, en el cual analiza las causas de la pérdida de la Primera República y traza una nueva estrategia para continuar la independencia.
1814: 22 de marzo Fernando VII entra en España y retoma el gobierno.

Documentos que la explican:

Manifiesto de Cartagena, Simón Bolívar
Memorial de Puerto Cabello, Francisco de Miranda

Causas:


El sistema federal implantado por los legisladores de 1811 con una Constitución Federal (21/12/1811), impidió que el Estado estabilizara la nueva situación de manera efectiva. Disoció sus fuerzas y las disputas entre poderes contribuyó a debilitar su autoridad. Las provincias se atuvieron a Caracas y dejaron que recayera en ella la carga de la guerra, ya que las primeras tenían recelos al predominio de la segunda. Conflictos de competencia entre Provincias y entre ciudades de una misma Provincia. Algunos autores piensan que este sistema no fue la causa ya que para marzo de 1812 el Congreso delegó facultades extraordinarias en el Ejecutivo, quien a su vez las remitió a Francisco de Miranda, en el momento de la invasión de Monteverde. Bolívar en ascenso político se oponía a este sistema.

El sistema de tolerancia de las autoridades republicanas. Para entonces estaba muy difundida la idea de que las revoluciones podían realizarse sin derramamiento de sangre. A cada alzamiento y traición se imponía el perdón. A cada enfrentamiento armado se temía a los muertos. Por otro lado, existía una idea ingenua con respecto a la organización de un ejército: un ciudadano sería soldado cuando atacara al enemigo, es decir, no existía la idea de tropas disciplinadas y con conocimientos militares. Faltaba armas así como tropas disciplinadas y articuladas en un ejército nacional. A Monteverde no se le enfrenta un ejército profesional, sino milicias pertenecientes a cada Provincia, las cuales discutían si una determinada milicia debía salir de su territorio para defender otro (división en compartimientos estancos que se acentúa con el sistema federal adoptado por la Constitución Federal). A esto se añade, las rivalidades entre los oficiales republicanos quienes consideraban los cargos militares como una vía de prestigio social o como un ejercicio personal de poder y no como un deber hacia la patria.

El terremoto del 26 de marzo de 1812, y su efecto psicológico en la población, fue utilizado por el clero católico, en su mayoría monarquista, para causar terror supersticioso y apuntalar de nuevo la autoridad del Rey. Pérdidas humanas y de recursos de todo género en las áreas dominadas por los patriotas, desorganizando la defensa militar del país y al propio Congreso al quedar destruida su sede, quien suspendió sus sesiones el 6 de abril y se forma un triunvirato ejecutivo. Numerosas poblaciones se sumaron a la sublevación en varios lugares y apoyaron la entrada desde Coro de Domingo de Monteverde hacia Caracas.

La crisis económica del momento se reflejaba la pérdida del comercio internacional ante el bloqueo impuesto por el gobierno español desde agosto de 1810 en respuesta a la formación de la Junta Suprema de Gobierno, ineficiencia administrativa de los nuevos gobernantes, la disipación de las rentas en objetos de lujo, sueldos en infinidad de oficinistas, jueces, magistrados, legisladores provinciales y federales (burocracia), emisión de papel moneda, fuga de capitales, alza de artículos de primera necesidad (inflación), con impacto en clases populares.

La pugna de Miranda y la oligarquía criolla. Esta pugna y animadversión se acrecentó en el momento que Miranda fue investido de poderes discrecionales. Diversas razones lo motivaban: desconfianza y miedo entre los hombres de 1811 al poder absoluto dado a Miranda y a que éste los alejara del poder una vez venciera a Monteverde, privando esta pugna muchas veces por encima de los intereses de la patria. Medidas de Miranda fueron desconocidas por el Congreso.

La pérdida de Puerto Cabello. La pérdida de esta importante plaza bajo la responsabilidad de Bolívar, puso en poder de los españoles armas y municiones suficientes para continuar la guerra, además de ser un sitio estratégico para defender a Caracas y al Centro de Venezuela.

La hostilidad popular al nuevo gobierno republicano. El movimiento de abril de 1810 y la declaración del 5 de julio de 1811 beneficiará a las clases criollas oligárquicas: beneficios políticos y económicos. La mayoría de la población, excluida por siempre de estos beneficios, veía con recelo el poder político ejercido ahora por estas clases que detentaban el poder económico. El clero fomentaba también este recelo ya que tildaba a los hombres de la República como ateos. Las razones de esta hostilidad deriva de la oposición de intereses económicos y sociales en la sociedad venezolana de entonces, y la sola declaración de derechos políticos no podía pos sí mismo limar estas diferencias. La guerra trae además un nuevo elemento social: los esclavos. Los esclavos se inclinaban más por la causa española ya que no tenían el elemento esclavista: el terrateniente explotador. También los pardos se inclinaban por la causa realista ya que declaraban la emancipación social y económica frente a la política, para granjearse aliados. El gobierno de Monteverde tenía un predominio de grupos canarios y pardos, con lo cual los intereses de los marginados social y económicamente estaban identificados con los intereses de la Corona.

Causas de la pérdida de la Segunda República

Hechos:

1813: Expedición de Mariño: reacción contra Monteverde, originada en oriente encabezada por Santiago Marino (Islote de Chacachacare, Guiria, Irapa, Cumaná, Maturín), con la cual se reconquista el oriente del país.
1813: La campaña admirable, campaña militar dirigida por Simón Bolívar con la finalidad de reconquistar a Venezuela, desde Cartagena a Cúcuta y de allí a Caracas, entrando triunfante a Caracas el 07 de agosto (Carache y Agua de Obispos en Trujillo, Niquitao y Los Horcones, Taguanes cerca de Carabobo. Bolívar se le da el título de Libertador (en Caracas el 14 de octubre por la Municipalidad).
1813: 15 de junio, Bolívar lanza su Decreto de Guerra a Muerte contra españoles y canarios.
1813: en agosto, Plan de Ustáriz: Plan de Gobierno solicitado por Simón Bolívar a Francisco Javier Ustáriz para establecer un gobierno transitorio tras el restablecimiento de la República.
1814: Surge la figura de Boves. Después de un año de guerras, las fuerzas realistas triunfan primero en la Puerta y luego en Urica. Se pierde la Segunda República.

Documentos que la explican:

Manifiesto de Carúpano, Simón Bolívar
Carta de Jamaica, Simón Bolívar

Causas:

Causas sociales: La idea y causa de la independencia no tuvo, en sus primeras etapas, raíces profundas en las clases populares, y tuvo repercutió de manera negativas en la población, por la desconfianza hacia los gestores de la revolución, producto de resentimientos sociales y económicos; además por ser los promotores de la ruptura del equilibrio social. El 19 de abril y el 5 de julio, fue la obra de un grupo de hombres instruidos y audaces que eran parte de la clase social privilegiada, influenciados por las ideas políticas independentistas de Inglaterra, Francia y Estados Unidos, frente a un pueblo sobre el cual pesó por 3 siglos las instituciones y la ideología de la Corona española. Los ejércitos realistas como patriotas estaban compuestos de venezolanos. En el caso del ejército español apeló a venezolanos mestizos, que componían la mayoría, que desconfiaban de la nobleza criolla y no ocultaban su preferencia por los gobernantes españoles. Hay que hacer la excepción de las clases populares de Caracas que se sumaron a la causa Republicana por una mayor conciencia política lograda.

Causas económicas: Las propiedades de los republicanos pasaron a manos de isleños y pardos, favoritos de Monteverde. La reacción republicana permite su posesión nuevamente a los mantuanos, volviendo a la estructura económica colonial, aunque esto era imposible ya que los esclavos y los pardos estaban lanzados a la lucha. El surgimiento de Boves prometiendo el reparto de bienes patriotas, saqueo de poblaciones y haciendo, hace fluir miles de soldados a las filas realistas.

Causas políticas: La prohibición de Inglaterra, aliada de España y dueña del comercio de las Antillas Menores, de vender armas a los republicanos. Los patriotas tuvieron comprar armas en pequeñas proporciones a los barcos mercantes americanos que arribaban a La Guaira. La actitud de los gobernadores de las Antillas fue hostil a los republicanos, sobre todo Curazao y Trinidad. El último de ellos se negó a recibir a las víctimas de la emigración de 1814. A esto se suma el desprestigio de la causa de independencia en el exterior, como consecuencia de la Declaración de Guerra a Muerte y las matanzas de La Guaira.

Consecuencias de la Guerra (1815)

Muerte de más de 80.000 personas
Economía destruida
Instituciones políticas suspendidas

Bibliografía consultada:

Historia de Venezuela (1957), J. M. Siso Martínez

Venezuela Independiente (1975), Mariano Picón Salas, Augusto Mijares y Ramón Díaz Sánchez

Francisco de Miranda (2006), Carmen Bohórquez

Características de la Carta de Jamaica 6 de septiembre de 1815

Características de la Carta de Jamaica 6 de septiembre de 1815,
Retiro para rehacer sus planes de liberación de las Provincias de Nueva Granada luego de algunos reveses sufridos en el continente.

Bolívar, de espada e intelecto afilados, escribe La carta de Jamaica.
Analiza la realidad de las excolonias americanas
Analizar los aspectos más revelantes de aquel trascendente documento bolivariano.
Bolívar evalúa en su célebre Carta aspectos demográficos y sociales del continente americano.
Calcula en 16 millones los habitantes de América.
Para mantener su dominación sobre aquella población, la Corona española poseía escasos hombres y recursos.
Luego del posible desmembramiento de las colonias españolas en América surge la cuestión de pensar su posible futuro político.
Cuestión incierta, como destaca Bolívar.
Al derrumbarse el Estado hispano sobre la geografía americana, surgen las condiciones para proyectar el sueño político de una gran América:
Cauterizada por formar toda América en una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formarse; mas no es posible, porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes, dividen a la América".

El libertador venezolano sitúa entonces su pensamiento en un circunstancia histórica de vasto alcance simbólico: en los momentos cruciales de extinción de viejas estructuras culturales, irrumpe un vacío que exige la creación de una nueva civilización. La historia expone múltiple escenarios de destrucción de lo antiguo y el desafío que implica la construcción de un nuevo orden civilizatorio.
Bolívar con extraordinaria clarividencia visualiza el futuro de Cuba y Puerto Rico.
Afirma que hay regiones donde durará todavía mucho tiempo la dominación española: "Las islas de Puerto Rico y Cuba que, entre ambas, pueden formar una población de 700 a 800.000 almas, son las que más tranquilamente poseen los españoles, porque están fuera del contacto de los independientes.
Otro importante elemento de análisis para entender la situación de las colonias americanas es el cuadro geográfico y humano que traza, Bolívar muestra muy bien en estas páginas su talento como político, su conocimiento de la Europa de su tiempo, su habilidad como estratega. Sin embargo, a esas alturas ni siquiera para él era evidente lo que sobrevendría, ni cuál sería el orden que estaban en condiciones de construir:
Si bien no se aventura a predecir la suerte futura del Nuevo Mundo, ni a establecer principios sobre su política y mucho menos a profetizar la naturaleza del gobierno que llegará a adoptar.
Estas reflexiones sobre la realidad inmediata de la guerra y de la política, están basadas en consideraciones más generales. A Bolívar, como sin duda a buena parte de los líderes de la Independencia americana, en mayor o menor medida, le era urgente comprender la composición humana del continente, saber lo que podía hacerse, en términos políticos y filosóficos, con esa arcilla ardiente lista para ser moldeada.
Yo considero el estado actual de la América, como cuando desplomado el Imperio Romano cada desmembración formó un sistema político, conforme a sus intereses y situación o siguiendo la ambición particular de algunos jefes, familias o corporaciones; con esta notable diferencia, que aquellos miembros dispersos volvían a restablecer sus antiguas naciones con las alteraciones que exigían las cosas o los sucesos; mas nosotros, que apenas conservamos vestigios de lo que en otro tiempo fue, y que por otra parte no somos indios ni europeos, sino una especie media entre los legítimos propietarios del país y los usurpadores españoles: en suma, siendo nosotros americanos por nacimiento y nuestros derechos los de Europa, Yo considero el estado actual de la América, como cuando desplomado el Imperio Romano cada desmembración formó un sistema político, conforme a sus intereses y situación o siguiendo la ambición particular de algunos jefes, familias o corporaciones; con esta notable diferencia, que aquellos miembros dispersos volvían a restablecer sus antiguas naciones con las alteraciones que exigían las cosas o los sucesos; mas nosotros, que apenas conservamos vestigios de lo que en otro tiempo fue, y que por otra parte no somos indios ni europeos, sino una especie media entre los legítimos propietarios del país y los usurpadores españoles: en suma, siendo nosotros americanos por nacimiento y nuestros derechos los de Europa, tenemos que disputar éstos a los del país y que mantenernos en él contra la invasión de los invasores; así nos hallamos en el caso más extraordinario y complicado; no obstante que es una especie de adivinación indicar cuál será el resultado de la línea de política que la América siga, me atrevo a aventurar algunas conjeturas, que, desde luego, caracterizo de arbitrarias, dictadas por un deseo racional y no por un raciocinio probable".
Como a Humboldt, una de las cosas que más preocupaban a Bolívar era la tremenda desigualdad que se heredaba de la Colonia. En casi todos los países los pueblos indígenas habían sido despojados de su rica tradición, de su conciencia de estar en el centro de un mundo, de su dignidad, y apresuradamente convertidos en adoradores de un orden mental en el que jamás serían vistos en condiciones de igualdad. Por su tremenda arrogancia, la corona, los negociantes y la Iglesia estaban dispuestos a tener súbditos, a tener siervos y a tener fieles, pero no a permitir que se diera aquí un proceso de dignificación de seres humanos, y menos aún de exaltación de seres libres, capaces de criterio y de juicio. Durante siglos la Iglesia Católica seguiría prohibiendo en América la lectura libre, que había sido el instrumento de la Ilustración para construir una conciencia ciudadana y un individuo responsable capaz de sostener el andamiaje de las repúblicas. Bolívar se interrogaba continuamente sobre cómo fundar un orden político en el que los siervos y los esclavos accedieran a la libertad, los criollos discriminados accedieran a la igualdad, y unos y otros accedieran a la fraternidad, principios que tan elocuentemente pregonaban en Francia los cañones de la Revolución. Pero si era difícil en París hacer que los franceses accedieran a la libertad, la igualdad y la fraternidad; en París, donde todos formaban parte de una nación homogénea con más de cuatro siglos de existencia unificada, cohesionados por una larga tradición, ¿qué esperar de pueblos formados por indios, criollos y negros, por mestizos, mulatos y zambos? ¿Qué esperar de esos criollos más dispuestos a conquistar notoriedad y poder que a convivir con la mulatería y con la indiada? ¿Qué esperar de esos remanentes de las viejas culturas nativas? ¿Qué hacer con esas religiones sincréticas? ¿Qué hacer con los ricos patriotas que estaban dispuestos a luchar por la independencia pero no a darles la libertad a sus muchos esclavos? ¿Qué hacer con esos mineros y hacendados que vivían de enviar sus metales y sus productos a España? ¿Qué hacer con esos comerciantes que vivían del intercambio con las metrópolis? ¿Qué hacer con los que habían aprendido los mil matices de la trampa en la burocracia, con la ya floreciente tradición del legalismo sinuoso, ese imperio de leguleyos que apretaban y volvían a apretar las tuercas de la ley para medrar de sus vacíos y parasitar de sus ambigüedades? Bolívar sabía que la dominación española no había permitido la formación de una elite capaz de gobernar, de dirigir, de formar estados modernos, y sabía que no era cuestión de esperar a que se diera esa madurez, porque mientras persistiera la dominación colonial ningún criollo podría formarse en la práctica de la administración ni desplegar en ella su talento. Así, sigue diciendo: "Estábamos, como acabo de exponer, abstraídos y, digámoslo así, ausentes del universo en cuanto es relativo a la ciencia del gobierno y administración del Estado. Jamás éramos virreyes ni gobernadores, sino por causas muy extraordinarias; arzobispos y obispos pocas veces; diplomáticos nunca; militares, sólo en calidad de subalternos; nobles, sin privilegios reales; no éramos, en fin, ni magistrados, ni financistas y casi ni aun comerciantes; todo es contravención directa de nuestras instituciones". De modo que se ve obligado a pintar sin adornos un cuadro patético de la situación de los herederos de la administración colonial: "Los americanos han subido de repente y sin los conocimientos previos, y, lo que es más sensible, sin la práctica de los negocios públicos, a representar en la escena del mundo las eminentes dignidades de legisladores, magistrados, administradores del erario, diplomáticos, generales y cuantas autoridades supremas y subalternas forman la jerarquía de un estado organizado con regularidad".
Por otra parte, la costumbre de no ver en los adversarios a seres humanos, típica de los conquistadores y en aquellos tiempos también de los ejércitos reales (Bolívar recuerda que los mexicanos luchaban en vano por hacerles respetar el derecho de gentes: "Propuso la junta que la guerra se hiciese como entre hermanos y conciudadanos, pues que no debía ser más cruel que entre naciones extranjeras; que los derechos de gentes y de guerra, inviolables para los mismos infieles y bárbaros, debían serlo más para cristianos, sujetos a un soberano y a unas mismas leyes; que los prisioneros no fuesen tratados como reos de lesa majestad ni se degollasen los que rendían las armas, sino que se mantuviesen en rehenes para canjearlos; que no se entrase a sangre y fuego en las poblaciones pacíficas, no las diezmasen ni quintasen para sacrificarlas" ), se perpetuó por extraña herencia en los criollos que llegaron a hacerse dueños de los Estados. Se sabe que muchos indígenas se resistieron a la idea de la independencia porque temían, con razón, que los mestizos que se harían cargo de los estados podían llegar a ser más excluyentes y más despectivos con indios, negros y mulatos, que los propios españoles. También en su tiempo muchos esclavos rechazaron la idea incomprensible de que fuera abolida la esclavitud, ya que sin una amplia y larga labor pedagógica y social de cambio de valores, de construcción de una ética de la igualdad, y de ofrecimiento efectivo de oportunidades educativas, políticas, legales y económicas, la libertad de los esclavos se limitaba, como ha dicho Estanislao Zuleta, a dejarlos libres de comida y de techo.
El camino que veía Bolívar era el camino de la generosidad, y después de sus generosas propuestas fue el camino que menos se siguió. Veía a su América, al menos a la hija de España, como una sola nación, pero no encontraba el sistema político en el que pudiera caber esa vastedad y diversidad geográfica de la que aquí hemos hablado, esa complejidad étnica, esa turbulencia social. Creía en la necesidad de un lento y paternal trabajo pedagógico que les enseñara a las razas, a las clases sociales, a las regiones y a las tradiciones, a convivir, potenciando lo mejor de todas ellas y estableciendo ese diálogo creador en el marco de una legislación rica en garantías, que les permitiera superar en poco tiempo el trauma de un siglo de salvajes conquistas y dos siglos de arrogancia colonial: "Yo deseo más que otro alguno ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria. Aunque aspiro a la perfección del gobierno de mi patria, no puedo persuadirme que el Nuevo Mundo sea por el momento regido por una gran república; como es imposible, no me atrevo a desearlo, y menos deseo una monarquía universal en América, porque este proyecto, sin ser útil, es también imposible. Los abusos que actualmente existen no se reformarían y nuestra regeneración sería infructuosa. Los estados americanos han menester de los cuidados de gobiernos paternales que curen las llagas y las heridas del despotismo y la guerra".
Así como había desde siempre una América caribeña, una América andina y una América amazónica, una América de los desiertos del norte y una América de las pampas del sur, se había ido definiendo también una América blanca, una América india y una América negra. O mejor aún, una euroamérica predominantemente blanca, como la de Argentina o Chile; una indoamérica indígena y mestiza, en México, Guatemala, Ecuador, Perú, o Bolivia, una afroamérica predominantemente negra y mulata, en Cuba, Haití, República Dominicana, Jamaica, o Brasil. Ello no significaba que todos no fueran mestizos en mayor o menor grado, pero de esa composición original derivaban muchos elementos que caracterizaron a los países. Cada una de estas Américas tendría elementos singulares qué aportar al mosaico de la civilización, y era muy difícil que la solución de esos conflictos se diera por el hallazgo casi mágico de un sistema político adecuado a sus necesidades. Además todos los sistemas políticos son fruto de la tradición y de la experiencia, y la América mestiza era un experimento nuevo en la historia del mundo. La conquista de su independencia formal sería apenas el primer paso de una larga búsqueda que exigía el experimento de la convivencia social en el marco de legislaciones nuevas, el fortalecimiento económico gobernado por el ideal de la autonomía y la independencia cultural. Bien dijo Simón Rodríguez que sólo hallaríamos soluciones cuando no nos pensáramos diferentes de un país a otro y cuando no creyéramos en más fronteras que las naturales del continente. Dos siglos después aún no se han cumplido plenamente esas condiciones para la existencia de la América Mestiza como una nación solidaria con firmes compromisos y con responsabilidades compartidas frente al destino del mundo, pero a pesar del caos aparente, es mucho lo que hemos avanzado.
El mestizaje, que era nuestra gran dificultad, es también nuestra gran oportunidad en el escenario de la cultura contemporánea, ya que esa tendencia a los mestizajes y los mulatajes es una de las principales características de la modernidad. El mundo no tiende ya hacia ninguna forma de pureza racial, o cultural, sino hacia todo tipo de fusiones. Ello explica el valor de las culturas mestizas como rostro pleno de la época. Sus desafíos son los más imperiosos, ya que frente al peligro persistente de los fascismos, que pretenden reivindicar la superioridad de las razas puras, de las lenguas puras, de las religiones únicas o de las culturas homogéneas, y que absurdamente pretenden imponérselas al mundo entero, la única alternativa es encontrar el valor de las fusiones y mostrar la civilización mestiza como el verdadero rostro del futuro. Así, nuestros países, sobre los cuales el poder hegemónico de ciertas culturas obró tantas atrocidades y tantas violencias, se han visto obligados antes que cualquier otro a ser los laboratorios de esa nueva edad planetaria.
A eso apuntaba, desde una época en que ni la etnología ni la antropología habían dado a las culturas su vindicación y su justificación, el ideario de ese gran hombre de acción y gran soñador de futuros que fue el Libertador Bolívar. Hay en sus ideas más una suerte de oscura intuición que un preciso desarrollo conceptual. En el párrafo final de su carta lo veremos confiar más en la posibilidad de una unión americana que de una unión europea, ya que Europa le parecía más fraccionada en términos políticos que nuestra América. En nuestro tiempo hemos visto que Europa, más radicalmente separada en términos culturales y sociales, ha empezado a unirse en una gran comunidad política. Hermanados por la tradición y por la lengua, tal vez no esté muy lejos el día en que se cumpla el todavía improbable sueño de una unidad de naciones de nuestra América, como se bosqueja en aquellas palabras de la Carta de Jamaica: "Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Mundo Nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formarse; mas no es posible, porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes, dividen a la América. ¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios, a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras partes del mundo. Esta especie de corporación podrá tener lugar en alguna época dichosa de nuestra regeneración; otra esperanza es infundada, semejante a la del abate St. Pierre, que concibió el laudable delirio de reunir un congreso europeo para decidir de la suerte y de los intereses de aquellas naciones". (*)
Respecto de España, explica la situación en que se encuentra sin marina, sin tesoro y casi sin soldados, lo que difícilmente podrá reconquistar las colonias.
Avizora la grave situación del pueblo español, privado de lo más elemental para vivir, ya que en España prácticamente no existen fábricas, ni producción, territoriales, artes, ni ciencias, y mucho menos políticas para el desarrollo del país. Por todo esto, sentencia: “ los que tiene, apenas son bastantes para retener a su propio pueblo en una violenta obediencia y defenderse de sus vecinos”.

EL PENSAMIENTO POLÍTICO DEL LIBERTADOR SIMÓN BOLÍVAR


Napoleón Franceschi González

Profesor Titular (J) de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) . Doctor en Historia (UCAB), Master of Arts (UOP, Stockton, California), Profesor de Historia egresado del Instituto Pedagógico de Caracas.







EL PENSAMIENTO POLÍTICO DEL LIBERTADOR SIMÓN BOLÍVAR

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Caracas, Venezuela, 2000


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NOTA
El texto completo de la obra está disponible en Vadell-Hermanos editores


DEDICATORIA


Al Doctor Virgilio Tosta, generoso amigo y guía en el camino de las letras. Ejemplo vivo de verdadero magisterio, inquietud intelectual y honradez.

A Don Fidel Ferreiro (Q.E.P.D.) amigo y consejero intelectual que nos acercó mucho a su natal mundo hispano a través de los libros que nos hizo conocer y con sus esclarecedores comentarios.

A mi Familia, a mis Maestros y a mis alumnos.






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VOLTAIRE: Ensayo Sobre Las Costumbres ..., P.565










ÍNDICE GENERAL


- Palabras Preliminares
- Introducción
CAPÍTULO I: Formación de Simón Bolívar
Breve esquema biográfico de Simón Bolívar
a) Primer Período, 1783 - 1810
b) Segundo Período, 1810 - 1812
c) Tercer Período, 1813 - 1825
d) Cuarto Período, 1826 - 1828
e) Quinto Período, 1826 - 1830

- La Educación de Simón Bolívar
- Mentores Intelectuales
- Sus Libros y las relaciones con los intelectuales
- Consejeros políticos
- Ideas fundamentales de Bolívar
- Notas al Capítulo I

CAPÍTULO II : Visión General. Simón Bolívar y su Ambiente Intelectual y Político.
- Las Ideas de la Ilustración
Voltaire
Montesquieu
Rousseau
J. Locke y Otros pensadores enciclopedistas
Los Publicistas: Los abades Raynal y De Pradt
- Notas al Capítulo II


CAPÍTULO III
1) España y la Ilustración
Notas al Capítulo III, Parte 1
2) Situación General y Clima de Opinión en Venezuela durante el período histórico estudiado.
3) Fuentes. Capítulo III, Parte 2

CAPÍTULO IV - Ideas Fundamentales de Simón Bolívar, analizadas a partir de sus documentos fundamentales.
1) La Carta de Jamaica
2) El Discurso de Angostura
3) Mensaje al Congreso Constituyente de Bolivia

- A Manera de Síntesis Preliminar
- Notas al Capítulo IV

CAPÍTULO V
1) Bolívar y la Ilustración
- Una Conclusión Preliminar
2) La Vigencia del Pensamiento Político de Simón Bolívar

CAPÍTULO VI (Parte 1)
- Carácter Nacional y Carácter Hispánico
- Notas, Capítulo VI, Parte 1

CAPÍTULO VI (Parte 2)
- El Carácter Hispánico:
Aportes de varios autores sobre este Tema
· José Adán Cepeda
· Américo Castro
· Pedro Laín Entralgo
· Carlos Siso
· Voltaire
· Rufino Blanco Fombona
· Claudio Sánchez Albornoz
· Antonio Domínguez Ortiz
- El Carácter Hispánico: Un Balance y Nuestra Opinión
- Notas al Capítulo VI, Parte 2

CAPÍTULO VII. Simón Bolívar y Algunas Expresiones del Carácter Hispánico.
· Impulsividad, Energía, Tenacidad
· Heroísmo
· Quijotismo
· ¿Crueldad?
· Todo o Nada
· Lo Español y su Formación Cultural
Notas del capítulo VII

· CONCLUSIONES GENERALES

FUENTES

· Documentos Impresos
· Libros sobre Simón Bolívar
· Bibliografía sobre la Ilustración Europea y los Estados Unidos
· Enciclopedias
· Artículos
· Bibliografía sobre el Carácter Hispánico


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APÉNDICE DOCUMENTAL
(Cinco Textos Políticos Fundamentales)
· Manifiesto de Cartagena, 1812
· Manifiesto de Carúpano, 1814
· Carta de Jamaica, 1815
· Discurso de Angostura, 1819
· Mensaje al Congreso Constituyente de Bolivia, 1826


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EL PENSAMIENTO POLÍTICO DEL LIBERTADOR SIMÓN BOLÍVAR
Unas Palabras Preliminares
Este trabajo examina un tema que nos apasiona: La Formación Intelectual e Ideológica de Simón Bolívar en el Tiempo de la Ilustración y de las grandes revoluciones (Siglos XVIII-XIX) Igualmente, estudia la estrecha relación que puede apreciarse con el llamado <>, así como la génesis de ese conjunto de textos políticos notables salido de la pluma del Libertador.
El libro, ahora finalmente publicado, fue escrito hace ya más de una década bajo el estímulo de un certamen literario realizado en 1989, cuyo eje temático era, precisamente, <>.
Para ese entonces, ya teníamos escrito un ensayo sobre el tema de Simón Bolívar y su relación con el pensamiento político de la Ilustración que nos había servido como base para la presentación de una tesis de postgrado en Historia en los Estados Unidos de América (University of the Pacific, Stockton, California, 1984)
A partir de allí nos planteamos una revisión del apasionante tema del pensamiento bolivariano y su relación con la viva polémica sobre los denominados “caracteres nacionales”, el hispánico, entre ellos.
Nuestro ensayo fue la culminación de un esfuerzo de varios años de lecturas y reflexiones sobre las mismas, grata tarea adelantada en la cátedra como profesor de Historia de Venezuela en el Instituto Pedagógico de Caracas de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador.
Las páginas que ofrecemos aunque no pretenden estar cargadas de erudición y de profunda originalidad intelectual, recogen si, toda la información que consideramos pertinente para apuntalar nuestras opiniones y conclusiones sobre el tema propuesto. De esa manera se aspira que el lector, aun el no especializado, pueda acercarse al estudio del Pensamiento Político de ese venezolano excepcional que fue Simón Bolívar.

Sólo nos resta esperar la paciencia y comprensión de los lectores, quienes dirán, en última instancia, si este esfuerzo valió la pena.

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INTRODUCCIÓN

Escribir sobre Simón Bolívar no es una tarea fácil. Su vida y su obra han sido examinadas por innumerables autores que han centrado su interés en diferentes aspectos dignos de atención.
Por ello, decir algo que ya no haya sido planteado es el primer reto a vencer para quien pretenda aportar alguna reflexión en el debate intelectual.
En el ensayo que ahora presentamos, se intentará discutir en forma amplia y crítica, las opiniones vertidas por los analistas que nos han precedido en esta tarea. Tal necesaria revisión preliminar alumbrará la senda a nuestras propias reflexiones.
La vida y acción de Simón Bolívar serán estudiadas considerando también su relación con el carácter hispánico. Sobre esto último, tenemos que plantear que antes de discutir la presencia de las peculiares notas de tal carácter hispánico en la vida y obra de Bolívar, se examinará este asunto en términos generales, a la luz de la bibliografía especializada a nuestro alcance.

La HIPÓTESIS GENERAL de nuestro trabajo será que la acción político-militar del Libertador, reseñada en la documentación sobre el período, permite comprender que éste, a pesar de algunas actitudes suyas, catalogadas como interpretaciones comprendidas dentro de la llamada “leyenda negra” anti-española, expresó de manera profunda las típicas características de la vida de un hispanoamericano de su tiempo.

Esta hipótesis general nos orientará en nuestra búsqueda. De igual manera, en este mismo sentido lo harán las siguientes hipótesis de trabajo:

a) El Libertador expresó una compleja visión del mundo que ha sido catalogada como una de las bases de la Leyenda Negra de nuestro pasado preindependentista. Tal visión fue producto de un alma atormentada por dos opuestos: su formación intelectual hija de la ilustración enciclopedista y la influencia de una tradición familiar que se remontaba en lo inmediato a los días de la conquista y colonización de nuestro territorio, y a más largo plazo, se hundía en las entrañas de la antiquísima historia española.
b) No obstante la evidente presencia de las ideas de la ilustración en el desarrollo de la cosmovisión bolivariana, esta coraza intelectual envolvía un alma que expresaba profundamente las características del carácter hispánico: Hidalgo Caballero, Quijote, “Gran Majadero” de la historia.

Estos planteamientos orientadores del ensayo serán desarrollados de acuerdo con este plan:
Primeramente examinaremos los rasgos biográficos del Libertador, haciendo énfasis en su formación político-intelectual y seguidamente, se hará un balance de sus ideas políticas fundamentales y del entorno intelectual que condicionó su formación como dirigente político-militar de nuestro proceso de emancipación nacional.
El examen de las condiciones económicas, sociales, políticas y culturales de Venezuela y España durante el período estudiado se hará en forma breve, con el solo objetivo de comprender mejor el clima de opinión existente para la época.
La revisión de las ideas bolivarianas se acompañará del resumen de la vida y obra de los representantes de la ilustración que mayor influencia dejaron en su pensamiento.
Para culminar esta primera parte del trabajo, se presentará un análisis detallado de los documentos políticos fundamentales del Libertador, anexándole las consideraciones que sobre este asunto han hecho los más calificados estudiosos venezolanos y extranjeros. Para mayor información de los estudiantes y lectores en general se incorpora también, al final del libro, un apéndice contentivo de cinco documentos fundamentales de El Libertador.

Como es obvio constatar, en la parte primera de esta obra se utilizaron muchas fuentes escritas en idioma inglés: Libros, documentos impresos, artículos, etc. La razón de esto es algo muy sencillo, en ese entonces (1981-1984) estudiábamos en los Estados Unidos de América y realizamos una primera investigación sobre este tema. Esa aproximación inicial es la que nos sirvió de base, con algunas modificaciones, para la redacción de los primeros capítulos del presente libro.
Deliberadamente, preferimos no hacer grandes cambios en el manuscrito original, a pesar de que hubiésemos podido ampliar más este trabajo apelando a obras venezolanas e hispanoamericanas no disponibles en las bibliotecas estadounidenses para ese entonces o las publicadas posteriormente en estos últimos años. Nos pareció que, más que pretender incorporar una interminable colección de nuevas opiniones, era conveniente mantener esa visión del tema analizado desde la perspectiva del ambiente intelectual norteamericano, lo que, sin duda, le da un matiz diferente al de muchos excelentes trabajos que se han publicado en el país.

En la segunda parte de esta obra se presenta una amplia discusión sobre el problema del <> en términos generales o teóricos y del “carácter nacional hispano” como fenómeno social controversial; todo ello a la luz de los más variados puntos de vista que pudimos examinar, especialmente de autores españoles y venezolanos.

La tercera y última parte del texto, y que integra a las dos anteriores, aborda como tema el dilucidar cuál fue el peso que tuvieron en el Libertador Simón Bolívar la identidad hispana (o carácter hispánico) y la formación intelectual sustentada en la Ilustración.

El ensayo que presentamos está sustentado en la revisión de los documentos impresos relacionados con las ideas del Libertador, en fuentes hemerográficas y una amplia bibliografía hispanoamericana, europea y norteamericana dedicada al estudio de la vida y obra de Bolívar, así como a los temas conexos: la Ilustración, el Carácter Nacional, la Historia de España y el carácter de su pueblo.
Finalmente, esperamos que la revisión de nuestras fuentes y la consiguiente reflexión sobre ellas nos haya permitido la escritura de un ensayo que contribuya al esclarecimiento del tema propuesto y a una mayor comprensión de la vida y obra de Simón Bolívar, digno hijo de América y España.

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CONCLUSIONES GENERALES

Después de revisar el conjunto de problemas relacionados con las características político-intelectuales de Simón Bolívar y también la discusión sobre el denominado <> podemos ofrecer las siguientes conclusiones:

1. Bolívar fue un genuino criollo ilustrado que tuvo todas las posibilidades de acceder a los más altos peldaños de la cultura intelectual de la época. Con sus viajes, lecturas, conversaciones y sobre todo por su dinámica vida de jefe político-militar, tuvo la oportunidad de madurar ideas propias donde se combinaron magistralmente la herencia intelectual de la Ilustración y las experiencias concretas de casi dos décadas de duro batallar en el escenario continental.
2. Las nociones “carácter nacional” y “carácter hispánico”, categorías cargadas de polémica y hasta negadas como expresiones válidas para el análisis; resultan pertinentes para nuestro propósito si las usamos con verdadero sentido histórico; es decir, para la comprensión de las profundas relaciones entre el individuo y su contexto. En nuestro caso, nos permiten entender esa alma atormentada, escondida entre unas profundas raíces españolas tradicionales y una formación intelectual hija del Siglo de las Luces.
3. Algunas notas del Carácter Hispánico presentes en Bolívar, esto es, la impulsividad, la energía y la tenacidad; el heroísmo, el quijotismo, la supuesta crueldad, la lucha por <>, etc. nos dejan ver que éste fue mucho más español de lo que, por razones obvias, podía admitir. El estudio de sus campañas militares, de su vida privada, de sus escritos fundamentales nos lleva al convencimiento de lo enunciado antes.
4. A pesar de la actitud abiertamente prejuiciada presente en la biografía escrita por Madariaga, que pareciera regodearse negando que Bolívar hubiese hecho profundas lecturas y a pesar de que para probarlo apelase a la <> del Libertador, creemos que éste si fue un serio estudioso de buena parte de los autores que citaba; no obstante, consideramos --- parafraseando a Encina --- que la grandeza histórica de Bolívar no puede medirse por el número de volúmenes leídos (y que por supuesto leyó), más bien ésta tiene la dimensión de lo que hizo como jefe revolucionario y de las máximas que escribió a partir de su rica experiencia político-militar.
5. Simón Bolívar fue, claro está, profundamente español. Lo fue de la misma estirpe de Fray Bartolomé de las Casas y el Padre Vitoria; en cierta manera, también lo fue de la estirpe de los jefes de las huestes que conquistaron para España un vasto imperio donde jamás se ponía el Sol, de los que gobernaron nuestras ciudades durante trescientos años antes de dar el grito emancipador en 1810 y 1811, así como también de los que pelearon contra la invasión de las tropas bonapartistas y salvaron el honor nacional que una monarquía decrépita había pisoteado. En fin, tuvo lo grande, noble y altivo de un pueblo que condenó en medio del fragor de la lucha, pero que era el suyo y el de sus antepasados.






FUENTES UTILIZADAS EN EL ENSAYO

A. Materiales documentales, bibliográficos y hemerográficos relacionados con SIMÓN BOLÍVAR y la ilustración.

A.1. DOCUMENTOS IMPRESOS

Lecuna, Vicente (comp.) Simón Bolívar OBRAS Completas. La Habana, Cuba: Editorial Lex, 1947 (2 Vols.).

Lecuna, Vicente (comp.) H.A. Biereck Jr. (Ed.), and L. Bertrand (translator) Selected Writings of Bolivar. (2 Vols.) New York: The Colonial Press Inc. – Banco de Venezuela, 1951.

Lecuna, Vicente (Introd.), Pérez – Villa, Manuel (comp..) Bolívar y su Época. Cartas y Testimonios de Extranjeros Notables (2 Vols.) Caracas, Venezuela: Publicaciones de la Secretaría General de la Décima Conferencia Interamericana - Colección Historia No. 10, 1953.

Lecuna, Vicente (comp./edit.), Cartas del Libertador. Caracas, Venezuela: Lit. y Tip. del Comercio, 1929 Vol. III, VI, IX).

A.2. LIBROS SOBRE SIMÓN BOLÍVAR

Acosta-Saignes, Miguel. Acción y Utopía del Hombre de Las Dificultades. La Habana, Cuba: Casa de las Américas, 1977.

Angell, Hildegarde. Simón Bolívar South American Liberator. New York: W.W. Norton & Company, Inc. 1930.

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Encina, Francisco A. Bolívar y La Independencia de la América Española (8 Vols.) Santiago, Chile: Editorial Nascimento.1957 / 1963

· Vol. El Imperio Hispano hacia 1810 y La Génesis de su Emancipación, 1957.
· Vol. La Primera República de Venezuela. Bosquejo Psicológico de Bolívar, 1958.
· Vol. El Duelo con el Sino, La Lucha por La Estructuración Política de los Pueblos Libertados (tomo I), 1963.

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The New Encyclopedia Britannica. (Macropedia, Vo. 2, pp. 1205-1208 “Bolívar, Simón”) London-Chicago: Encyclopedia Britannica, Inc.

The Encyclopedia Americana, International Edition. (Vol. 4, pp. 161-162 “Bolívar”)

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Vol. 15, 1935 (Reprinted, 1965)
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Vol. 16, 1936 (Reprinted, 1965, pp. 360-373: “Document Irvine´s Reports on Simon Bolivar”, Lewis Hanke (comp.).

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Vol. 23, 1943, pp. 509-519: “ Book Review: El Pensamiento Vivo de Bolívar by R. Blanco Fombona (Buenos Aires: 1942)

Vol. 24, 1944, pp. 201-221: Bornholdt, Laura “The Abbe de Pradt and The Monroe Doctrine”.
Vol. 29, 1949-1950, pp. 588-591: Griffin, Charles C. “Book Review”: Simon Bolivar by Gerhard Masur.

Vol. 32, 1952 (Reprinted, 1967), pp. 615-633: Cortes-Vargas, Carlos “Notes and Comment, Military Operations of Bolívar in New Granada, a Commentary on Lecuna: Crónica Razonada de las Guerras de Bolívar”.

Vol. 38, 1958, pp. 559-561: “Book Review”.

Vol. 59, 1979, pp. 517-519: “Book Review”.

Vol. 63, 1983.

pp. 3-35: Lynch John “Bolívar and The Caudillos”.

pp. 37-64, Collier, Simon “Nationality, Nationalism, and Supranationalism in The Writings of Simon Bolivar”.

pp. 65-105: Bushnell, David “The Last Dictatorship: Betrayal or Consummation?”.

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