martes, 21 de abril de 2009

Discurso en la sesión solemne en homenaje a la Constitución de 1811

Discurso en la sesión solemne en homenaje a la Constitución de 1811

Aristóbulo Istúriz
Lunes, 31 de enero de 2000

Nosotros, un grupo de hombres y mujeres venidos desde los distintos rincones del país, designados por la voluntad del pueblo, quien nos eligió hace menos de un año para conformar la Asamblea Nacional Constituyente, con el fin supremo de Refundar la República y para lo cual se nos dio el mandato de crear las bases jurídicas para una nueva República democrática, social y participativa, así como para reestructurar el Estado, sus poderes públicos y las instituciones políticas que lo conforman, hacemos un alto en las labores diarias, cuando estamos casi por culminar la misión encomendada por nuestro pueblo, para, convocados como estamos hoy en Sesión Plenaria, rendir un homenaje al Constituyente de Venezuela y a la Constitución de 1811 que dio vida a la República.
Es decir, quienes hemos tenido el honor de contribuir desde esta ANC, en un proceso inédito, pues estamos logrando en democracia, en paz y sin violencia profundizar la ruptura con el anterior régimen y dar inicio a un proceso de refundación de la patria, lo menos que podemos hacer antes de rendir cuentas al país de las tareas cumplidas, es reconocer la obra y el inmenso esfuerzo de los hombres creadores de esta República, valorando desde acá, en la misma ciudad de Caracas, pero en estos momentos, cuando transcurren los primeros días del año 2000, los hechos ocurridos en 1810, los cuales nos conducen en 1811 al Constituyente de Venezuela, como lo denominó Arístides Rojas, dando como frutos de la sesión del 5 de julio, donde se firma el acta de nuestra independencia, nuestra primera Constitución, la de 1811 y con ella la fundación de la República.
Es ésta la razón por la cual, quienes pretendemos protagonizar un proceso de Refundación de la Patria, dotándola de una nueva Constitución y de sólidas instituciones políticas que superen los vicios, la podredumbre y la corrupción en que han incurrido éstas, poniendo en peligro la existencia misma de la república, que respondan a las demandas de los tiempos que nos ha tocado vivir y pensando en los años que vendrán, estamos en la obligación moral, patriótica, bolivariana y revolucionaria de penetrar en nuestra historia para reencontrarnos con los fundadores de la República y desde las barras de ese Congreso en 1811, como lo hacían los integrantes de la llamada Sociedad Patriótica o un caraqueño de esa época, compartir las ideas apasionadas que aquellos hombres exponían, con relación a la emancipación de Venezuela.
Basta recordar la célebre sesión del 3 de julio, donde Francisco de Miranda (Provincia de Barcelona), Fernando de Peñalver, (Diputado de Valencia), Fernando Toro (Diputado de Caracas) José Angel Alamo (diputado de Barquisimeto) hablaban de la idea de independencia contra el DR. Manuel V. Maya, quien la combatía. Fue duro el camino que condujo al 5 de julio, hubo marchas y contramarchas, aun instalado y funcionando el Congreso, en el propio seno de la Constituyente de 1811; para que diera su fruto fue clave la participación activa y decidida de liderazgos como el de Miranda, o la presión desde afuera de gente organizada en la Sociedad Patriótica y definidos independentistas como el Libertador Simón Bolívar. De allí a la Constitución de 1811; ésta, no será suficiente, el camino será larga hasta alcanzar la independencia.
La lucha por la emancipación política no la resuelve una Constitución, fue necesario una guerra... he aquí una lección histórica... En política no basta tener la razón, hay que tener la fuerza que le dé viabilidad, que la haga posible. La razón y la fuerza son indispensables para el avance de cualquier proyecto político revolucionario.
Penetrar en la historia es una obligación, no para recreamos, sino para encontrar nuestra identidad, nuestras raíces,, el conocimiento del pasado nos prepara para acertar en la interpretación del presente, de lo que hoy nos ocurre y así estaremos en mejores condiciones para construir el porvenir.
Con el Constituyente de Venezuela y la Constitución de 1811 nació la República, nuestra Primera República, después de muchos intentos de ruptura con el Antiguo régimen Colonial Español que condujeron a los sucesos del 19 de abril de 1810. Gloria a los José Leonardo Chirinos, a los Gual y España, a Miranda y otros precursores de nuestra independencia; pero sobre todo Gloria al Bravo Pueblo de Caracas, que en la calle y en Cabildo, dejó para siempre grabado con su ejemplo, una lección : el papel protagónico que debe jugar el pueblo en todo proceso de cambio revolucionario.
La ruptura con el yugo español puso fin a una etapa histórica y nos obliga a una transición, a enterrar la situación colonial, por una parte, y por la otra nos conduce a la necesidad de asumir el reto de Fundar la República. Había que realizar la tarea de construir las Virtudes Republicanas para una nueva nación libre, soberana e independiente después de 300 años de opresión y colonialismo.
No sería una tarea fácil la de crear la República y con ella la unidad político-territorial de las provincias que la conformaban, cuando todavía algunas de ellas permanecían en manos enemigas; crear las bases jurídicas para una República naciente, emergiendo del colonialismo sin experiencias republicanas, crear instituciones políticas sólidas cuando aún pervivían las instituciones coloniales. Cómo provocar un cambio cultural en aquellos hombres y mujeres, si gran parte de ellos se asumían todavía súbditos del Gobierno Español, como lo revela de manera clara el debate y la confrontación en el seno del Constituyente de 1811, al revisar la historia.
¿Cómo fundar una República? Si ésta no es otra cosa que un territorio delimitado, poblado o habitado por hombres y mujeres, los cuales requieren dotarse o darse unas instituciones políticas y un conjunto de normas que regulen las relaciones entre ellos, para de manera libre y soberana procurar la felicidad del colectivo de los ciudadanos. Había que hacer una revolución y ésta fue la Revolución de Independencia, es por ello que la República no nace con las tentativas revolucionarias preindependentistas, ni con los sucesos del 19 de abril, ni nace el 5 de julio con la Firma del Acta de Independencia, por ello el carácter efímero de la Constitución de 1811 y de la Primera República.
Estamos, no frente a hechos puntuales y aislados; sino ante un proceso histórico que comprende sucesivos hechos, con altibajos, con enfrentamientos, derramamiento de sangre, guerra, devastación, momentos épicos, triunfos y derrotas, éxitos y frustraciones. Sólo la tenacidad producto de la convicción patriótica, y la constancia dada por la claridad de objetivos harían posible el proyecto independentista.
Como lo señala Arístides Rojas, en su trabajo sobre El constituyente de Venezuela y el cuadro de Martín Tovar y Tovar que representa el 5 de julio, al hacer una crónica sobre esta obra pictórica nos dice: "En la sesión que representa el artista ha cesado todo debate, y los diputados identificados en opiniones sellan con su firma el Acta del 5 de julio. Esta sesión es resultado de trabajos precedentes, de discusiones razonadas, en las cuales ha descollado un pensamiento, una necesidad política: la emancipación de un pueblo. Por eso el cuadro de Tovar sintetiza una época, con sus aspiraciones, verdades y errores, martirios y triunfos ". (FIN DE LA CITA)
Como han podido observar me he referido inicialmente al Acta de Independencia antes de hacer algunos comentarios con relación a la Constitución y ha sido así por dos razones: Una, porque no es posible hablar de la Constitución sin mencionar la labor del Constituyente que la origina, y en segundo lugar porque como lo leí alguna vez en un trabajo sobre las constituciones de Venezuela publicado por la Fundación Polar; "el Acta de Independencia normalmente no se le calificaría como una constitución", sin embargo, señalaba el autor, "en puridad de teoría sí lo es, pues es la que nos constituye como un pueblo independiente, es nuestra voluntad y decisión política original como pueblo, manifestada aun antes de que la independencia fuera realidad, y como tal decisión es el fundamento de todas las otras constituciones que la presuponen como base de toda normativa.”
La Constitución Federal para los Estados Unidos de Venezuela
La Constitución de 1811
Declarada la independencia, el congreso se ocupa de establecer la Capital de la Confederación y elaborar la constitución que debía regir el nuevo Estado, tarea que le ocupa desde el 20 de julio al el 21 de diciembre, fecha en la cual se sanciona. Esta Constitución no entraría en vigencia hasta no ser aprobada por las provincias, de allí que fue necesario la aprobación de un reglamento especial para elegir al nuevo Poder Ejecutivo Provisional. Las legislaturas y gobiernos provinciales, por votación, eligen en marzo a Fernando Toro, Francisco Javier Ustáriz y Francisco Espejo para formar el Ejecutivo como principales, y a Juan Germán Roscio, Cristóbal Mendoza y Antonio Nicolás Briceño como suplentes.
A juicio de Guillermo Morón "la Constitución de 1811 modifica sustancialmente el devenir histórico de lo que había sido la Venezuela, no solamente porque transforme la raíz monárquica en procedimientos republicanos, sino porque varía la tradición y saca de cauce en consecuencia, la formación orgánica del pueblo venezolano. De allí su carácter revolucionario".
"El congreso que estableció la Constitución la llamó desde un principio federal, y al Estado Venezolano, Confederación de Estados de Venezuela. Esto significa que cada provincia (o estado) permanecía independiente para su gobierno interno y el lazo que les ataba a la Confederación estaba expresado Constitucionalmente".
La escogencia del sistema federal fue común a muchos de los nuevos Estados Americanos (Argentina, Brasil, México, Federación Centroamericana). "Es evidente la influencia del modelo norteamericano (1787), único vigente para la época y con inmenso prestigio por sus éxitos", no obstante a las razones históricas que se aducen al asumir tal sistema.
Las bases del pacto federativo se expresan en "hacer efectiva la mutua garantía y seguridad que se prestan entre sí los estados, para conservar su libertad civil, su independencia política y su culto religioso, es la primera y la más sagrada de las facultades de la Confederación en quien reside exclusivamente la representación nacional", de allí las competencias que se le asignan (las relaciones extranjeras, la defensa común y general de los Estados Confederados, mantener la paz pública... el comercio exterior... establecer las leyes de la unión, etcétera.
La Constitución contempla la separación clásica de los tres poderes, esto junto al lenguaje humanitario expresa la influencia de las ideas políticas francesas. Asume un poder Legislativo Bicameral (Cámara de Representantes y Cámara del Senado); pero las provincias no tienen en el senado igual representación sino que se eligen como los representantes a partir de la población de cada una de las provincias, pero con una base mayor que le sirve de base a aquellos. La elección de Senadores y Representantes es de segundo grado. El sistema electoral es censitario, estableciendo limitaciones, tanto del derecho a elegir como a ser elegido, según condiciones económicas.
El Estado asumió la religión católica, apostólica y romana como la única y exclusiva de los habitantes de Venezuela.
El poder Ejecutivo es colectivo, ejercido por tres personas.
Hace declaración solemne de los Derechos del Hombre, resumiéndolos en la libertad, igualdad, propiedad y seguridad, asumiendo la doctrina y la ideología de lo que se ha dado por llamar después el Estado Democrático liberal burgués de derecho.
El Sistema Judicial está representado en una Corte Superior de Justicia, residente en la Ciudad Federal, y los demás tribunales subalternos y juzgados inferiores.
Son estas algunas de las características contenidas en nuestra primera Constitución y que perfilan el modelo de estado concebido por aquellos compatriotas que conformaban la Constituyente de 1811.
Como todos sabemos la primera República tuvo un carácter efímero y con ella la Constitución de 1811.
Las causas pueden ser varias:
La falta de virtudes Republicanas,
El peso de un régimen federal aplicado en una República naciente,
La aplicación de experiencias exitosas en latitudes y realidades distintas,
Críticas señaladas por el Libertador a la aplicación del Gobierno Federal en una República naciente.
Críticas al Concepto del Gobierno Federal, expresadas por El Libertador en Exposición dirigida al Congreso de la Nueva Granada
Cuando el Congreso Federal se propuso por algunos genios turbulentos, ansiosos de dominar en sus ciudades y provincias, la división de la Caracas en pequeños Estados que debilitase más y más el gobierno Federal que por sí mismo no es fuerte... (538)
El más consecuente error que cometió Venezuela, al presentarse en el terreno político fue, sin contradicción, la fatal adopción que hizo del sistema tolerante: sistema improbado como débil e ineficaz por todo el mundo sensato, y tenazmente sostenido hasta los últimos períodos por una ceguedad sin ejemplo...
Los códigos que consultaban nuestros magistrados no eran los que podían enseñarles las ciencias prácticas del gobierno, sino los que han formado ciertos buenos visionarios, que imaginándose repúblicas aéreas, han procurado alcanzar la perfección política, presuponiendo la perfectibilidad del linaje humano. Por manera que tuvimos filósofos por jefes; filantropía por legislación, dialéctica por táctica y sofistas por soldados. Con semejante subversión de principios y de cosas, el orden social se resintió extremadamente conmovido, y desde luego corrió el Estado a pasos agigantados a una disolución universal que bien pronto se vio realizada...
... Pero lo que debilitó más al gobierno de Venezuela fue la forma federal que adoptó, siguiendo las máximas exageradas de los derechos del hombre, que autorizándolo par que se rija por sí mismo, rompe los pactos sociales y constituye a las naciones en anarquía. Tal era el verdadero estado de la Confederación. Cada provincia se gobernaba independientemente, y a ejemplo de éstas, cada ciudad pretendía igualar facultades, alegando la práctica de aquellas, y la teoría de que todos los hombres y todos los pueblos, gozan de la prerrogativa de instituir a su antojo el gobierno que les acomoda.
El sistema federal, bien que sea el más perfecto y más capaz de proporcionar la felicidad humana en sociedad es, no obstante, el más opuesto a los intereses de nuestros nacientes estados, generalmente hablando, todavía nuestros conciudadanos no se hallan en aptitud de ejercer por sí mismos y ampliamente sus derechos, porque carecen de las virtudes que no se adquieren en los gobiernos absolutos, en donde se desconocen los derechos y los deberes del ciudadano.
Por otra parte, ¿qué país del mundo, por morigerado y republicano que sea, podrá, en medio de las facciones intestinas y de una guerra exterior, regirse por un gobierno tan complicado y débil como el federal? No, no es posible conservarlo en el túmulo de los combates y los partidos.
Es preciso que el gobierno se identifique, por decirlo así, al carácter de las circunstancias, de los tiempos y de los hombres que lo rodean. Si estos son prósperos y serenos, él debe ser dulce y protector; pero si son calamitosos y turbulentos, él debe mostrarse terrible y armarse de una firmeza igual a los peligros sin atender a la ley ni a constituciones, ínterin se restablecen la felicidad y la paz.
Colegas Constituyentes, compatriotas todos.
En este reencuentro con nuestra historia, que es decir con nosotros mismos en la oportunidad de homenajear nuestra primera Constitución hemos hecho un vuelo rasante sobre un proceso Constituyente cuyos protagonistas asumieron la responsabilidad de fundar la República en un contexto histórico donde la decadencia convirtió al sistema colonial en antiguo régimen, donde la reacción de los hombres de espíritu libertario se expresó en diversas formas antes de producirse la ruptura, allí actuó el pueblo para generarla y aparecieron los hombres, los patriotas para asumir el reto fundacional. Fue ese el papel del Constituyente de 1811, su obra: el Acta de Independencia firmada el 5 de julio y nuestra primera Constitución sancionada el 21 de diciembre. Así nació la primera República, y aun cuando fue efímera y de corta vida, nació la República.
Hoy nos ha correspondido a esta generación de venezolanos vivir este proceso de cambio de una República a otra cuando se ha producido un proceso de ruptura con el pasado, nos encontramos en medio de una profunda crisis que caracteriza todo momento de transición y ante la hermosa oportunidad de crear una nueva República y de instaurar un nuevo modelo de sociedad a la imagen y semejanza de los sueños de todos los hombres y las mujeres que amamos esta patria.
Hemos asumido con entusiasmo este reto que hoy transitamos intensamente.
El antiguo régimen político expresado en el pacto de puntofijo quedó atrás, con él la cuarta República y el modelo bipartidista que imperó por tantos años, hoy hemos dotado al país de unas nuevas bases jurídicas y de un cambio en las estructuras políticas que servirán de base para la V República que estamos obligados a refundar.
Culmino, llamando a todos los hombres y mujeres del país a reafirmar la esperanza y a unir esfuerzos junto a todo nuestro pueblo para hacer realidad la República Bolivariana de Venezuela, democrática, social, participativa y donde el pueblo juegue un papel protagonico.

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